Importar una máquina desde China puede ahorrarte entre un 20% y un 50% frente al mismo equipo comprado en Europa. El problema no es el precio, son las trampas: proveedores falsos, certificados que aquí no valen y costes de aduana que aparecen al final. Esta guía te lleva por todo el proceso, paso a paso.
Antes de buscar fábricas, escribe los requisitos: qué debe producir, capacidad, dimensiones, alimentación eléctrica (en China es 380 V trifásica, pero los acabados y protecciones no siempre valen en la UE), nivel de automatización y presupuesto. Cuanto más concreto, menos sorpresas.
Y no olvides la parte legal: una máquina puesta en servicio en España debe cumplir la normativa europea aplicable (Directiva de Máquinas, seguridad eléctrica, compatibilidad electromagnética, ruido…). Si el equipo no está pensado para el mercado europeo, habrá que adaptarlo.
La diferencia entre «fabricante» y «comercial» es dinero y soporte. Muchos de los que se anuncian como fábrica son intermediarios que subcontratan. Para verificarlo:
Pide fotos y vídeos de la planta, licencia de negocio (business license) y el nombre registral exacto.
Un fabricante real responde a preguntas técnicas concretas; un intermediario solo repite el catálogo.
Clientes anteriores en Europa, y si es posible visita o inspecciona antes de comprar.
En la negociación hay cuatro cosas que mueven el coste final:
Un intermediario con experiencia en origen te ahorra aquí más que en el precio de la máquina: una mala cláusula se paga en aduana o en reparaciones.
Es el punto que más importa y el que más se descuida. Para vender o usar una máquina en España necesita:
Si el fabricante chino no trae esto, el equipo no puede ponerse en servicio tal cual: hay que completarlo o adaptarlo. Muchas «gangas» lo son porque falta este paso.
Para máquinas, casi siempre marítimo: un contenedor completo (FCL) si llena uno, o compartido (LCL) si es pequeño. El aéreo solo compensa en piezas urgentes y ligeras. Cuenta con 30-45 días de tránsito marítimo desde China a un puerto español, más despacho y transporte terrestre.
Contrata el seguro y guarda la documentación de embarque (bill of lading, packing list, factura comercial), que es la que después pide la aduana.
Al llegar a la UE, la mercancía se despacha. Hay que declarar el código HS del producto, que determina el arancel (derechos de importación). Sobre la suma de valor + flete + seguro + arancel se calcula el IVA de importación (21% general). Además puede haber derechos antidumping en algunos productos (los de origen chino son habituales), y hay que gestionar el EORI del importador.
El error clásico es presupuestar solo el precio FOB y llevarse el susto con el total a la llegada. Un presupuesto serio lleva todos los costes: producto, flete, seguro, arancel, IVA, agente de aduanas y transporte interno.
Cuando la máquina llega, toca descargar, instalar y probar. Muchas se suministran desmontadas y necesitan montaje, conexión y ajustes. Conviene coordinar con el fabricante (o con quien te la venda) la puesta en marcha y la formación del operario, y dejar por escrito la garantía y el servicio de repuestos.
Un buen socio en origen resuelve casi todos: encuentra y verifica la fábrica, negocia, controla la calidad, gestiona la logística y la aduana, e instala. Es exactamente lo que hacemos en EYTEK Import.
Sigue leyendo: aduana, aranceles e IVA de importación y cómo verificar a un proveedor chino antes de pagar.
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